Cerrajeros y las estafas (Episodio I)

Escribo este post con el objetivo de que esta historia se conozca, desenmascarar a esta gente y de que salga en los resultados de los buscadores cuando la gente busque cerrajeros-urgentes.es, la persona que emite la factura, Alicia García Fernández o cualquiera de los teléfonos con los que operan: 622 22 05 97. El dominio está registrado a nombre de Rubén XXX. Un apellido un poco raro.

Tengo un pequeño estudio alquilado a una pareja de griegos, muy majetes, que están en España ganándose las habichuelas. El sábado pasado tuvieron un problema: la puerta del estudio no se podía abrir. Intentaron localizarme, pero no estaba disponible y cuando pudimos hablar ya habían tomado la iniciativa y llamado a un cerrajero urgente que les había abierto la puerta. Cuando al fin pudimos hablar, el cerrajero justo había terminado su trabajo y mi inquilino me pasó con él. Le pregunté sobre qué arreglos había realizado y me dijo que nada, la cerradura se había encasquillado y la desbloqueó — Perfecto, gracias pásame con el inquilino de vuelta. En ese momento, mi inquilino, algo nervioso, añadió…. — Es que ha sido un poco caro, 528€… y ya le hemos pagado. Le dije que por favor me volviera a pasar con el cerrajero, que ya huía. A la pregunta, lógica, de por qué ese precio si no había cambiado piezas, contestó que es lo que cobraba él y que se siente, que ya había cobrado por el datáfono y se largaba. Que si quería me enseñaba otra factura con la que había t̶i̶m̶a̶d̶o̶ cobrado a otros incautos. Aquí la factura nuestra:

 

La verdad es que mis inquilinos tenían que haber preguntado antes, de eso no hay duda. Pero si el precio es tan sumamente alejado de lo que se suele cobrar por estos servicios, lo suyo es avisar. Me ha pasado alguna otra vez y no me han cobrado esa cantidad. Nunca. Ni cerca. Supongo que nuestro cerrajero vio a dos jóvenes extranjeros de los que se podía aprovechar y vio el cielo abierto.

Como estaba seguro de que era una estafa, llamé al día siguiente, domingo, simulando que me había pasado algo similar en una dirección ficticia en una zona próxima al lugar de los hechos. Me pareció que contestó el mismo cerrajero con el que había hablado el día anterior, pero está claro que él no me reconoció — En 20 minutos estamos allí — me dijo. Le pregunté por el precio del servicio, por cuánto me podía salir. Después de pensar unos segundos, me dijo que por unos 125€. Pero claro, podéis pensar que es su palabra contra la mía, así que tuve la precaución de confirmarlo por Whatsapp.

Ya siento cómo nombre a nuestro amigo en mi agenda de contactos, fue el primer nombre que se me ocurrió.

Voy a evaluar próximos pasos, pero por lo que me han dicho, la cuantía del fraude entra dentro de los casos más o menos fáciles para una vía judicial sencilla. Dejaré por aquí las evoluciones, es importante que esta gente deje de operar. Estoy seguro de que siguen abusando porque hay gente que no les denuncia. Vamos a dejar los pasos por aquí por si a alguien le es de utilidad en el futuro. Atentos a los próximos episodios.

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